Necesito vacaciones de las vacaciones

Los viajes a ciudades cansan: las ganas de querer verlo todo hacen recorrer largas distancias…

María y el Jordi acaban de volver de Japón y están agotados. Han sido 14 días de luna de miel y no han parado de caminar. Y tienen la prueba: lo tienen todo registrado en una aplicación de móvil que les muestra todas las rutas que han hecho, los pasos y las distancias que han recorrido, y también pueden ver un pico que les indica que en un solo día – el que más caminar- llegaron a hacer casi 30 kilómetros.

Como ellos, son muchas las personas que cuando están de vacaciones caminan mucho más que en su día a día -o, al menos, que cuando están en su ciudad-, empujados por una «necesidad de ver todo», según afirma la profesora de los estudios de psicología de la UOC Silvia Sumell. Para la experta, esta situación ha ido evolucionando con los años, ya que cree que «antes no se hacían recorridos tan largos» porque no había tanta presión para «no perderse nada».

Preparación necesaria.
A diferencia de cuando se planea una salida a la montaña, en el que la mayoría de la gente es consciente de que hay una buena preparación física y mental, además de la correspondiente equipación para cada tipo de excursión, en el turismo de ciudad a menudo no se tienen en cuenta estos aspectos. Es por eso que al final de cada jornada, además de una sensación de agotamiento que puede llegar a sorprender, los pies también suelen acabar destrozados, hinchados o llenos de ampollas. En este sentido, el podólogo Martín Rueda recalca la importancia de utilizar un calzado adecuado: «Así como en la montaña hay que llevar un calzado de suela gruesa y con un dibujo especial para terrenos irregulares, para evitar que se nos claven las piedras , para la ciudad hay que ir con unas zapatillas de ‘running’ que sean ligeras y transpirables «.

Anar ben calçat és fonamental per caminar molt / GETTY

Y es que, después de todo, a nadie se le ocurriría ir con sandalias o chancletas sabiendo que se recorrerán 12, 15 o 30 kilómetros, que son las distancias que se pueden acabar haciendo en un día de viaje. Si se trasladaran estas cifras en el mapa de la propia ciudad, o al día a día de cada uno, el resultado podría parecer una auténtica locura. En la zona de Barcelona, ​​por ejemplo, tranquilamente podría equivaler a atravesar la ciudad desde L’Hospitalet hasta Santa Coloma de Gramenet, o bien caminar desde la plaza Catalunya de Barcelona hasta Sant Cugat, o, aún Además, hasta Terrassa, Mataró o el Garraf.

Barcelona a pie.
Para conocer bien la ciudad, los turistas prefieren ir a los lugares caminando que no coger el transporte público. Es el caso de Johanna y Mario, dos jóvenes venezolanos que actualmente viven en Valencia y que se están una semana en Barcelona. «El metro del cogeríamos sólo si tuviéramos que ir muy lejos -comenten-. De transportes sólo hemos cogido una vez el Bus Turístico, nada más «. A ellos, es una pulsera de actividad la que les indica los 14.620 pasos que han hecho durante el día, el equivalente a 10,71 kilómetros, aunque añaden que la media habitual durante sus vacaciones es de unos 12 kilómetros .

Un poco más larga es la distancia que han llegado a hacer en un día -15 kilómetros, según los marca el móvil- Valérie y su familia, franceses que viajan con abuelos y nietos y que confiesan que terminan la jornada reventados. Como sólo están cuatro días en Barcelona, ​​opinan que deben «aprovechar el tiempo», y por eso se pasan el día consultando cuál es la mejor ruta para ir, siempre que pueden a pie, a todos los lugares que quieren visitar.

El recorregut de tres famílies de vacances

Aplicaciones y redes
La falta de informaciones y de recomendaciones sobre cómo acceder a las atracciones de las aplicaciones de turismo también puede ser un motivo para que los que las visitan prefieran ir andando. Así lo considera Pablo Díaz, experto en turismo y TIC y profesor de economía y empresa de la UOC, que añade que, en general, hay que mirar los comentarios para ver las cuestiones referidas al desplazamiento, a menos que se trate de puntos con dificultades de acceso.

Sin embargo, para moverse por la ciudad, el experto apunta que Citymapper es una aplicación cada vez más utilizada que muestra «trucos» del transporte público u otras informaciones útiles, como las relativas a las incidencias y que, por tanto, facilita la movilidad en este sentido, lo que aún no incluyen otras aplicaciones similares como Google Maps. De hecho, esta primera es la que utilizan tres amigas hawaianas que se están unos días en Barcelona y que, aunque remarcan que también han hecho largas distancias a pie, admiten que se desplazan en autobús siguiendo las indicaciones de la aplicación, que, de paso, les indica los kilómetros que recorren -y las calorías que queman.

Por otra parte, Díaz añade que «hay determinadas aplicaciones, o incluso los patinetes geolocalizados, que generan muchos datos e informaciones muy útiles, pero no las comparten con las autoridades gestoras de los destinos, como TMB y el Ayuntamiento de Barcelona «. En este sentido, el experto también alerta del peligro que supone el uso de las aplicaciones que te hacen mantener la ubicación activada constantemente y, sobre todo, de los relojes inteligentes: «Les damos permiso para que nos sigan los pasos -apunta-, y no somos conscientes de toda la información que pueden llegar a almacenar. Pueden saber dónde te paras, donde vivos … todo lo que haces en cada momento, incluso tus pulsaciones «.

Pero, más allá de la seguridad, el uso de estas aplicaciones también puede acabar suponiendo «un factor más de estrés», tal como apunta Sumell. Para la profesora, una planificación excesiva para quererlo hacer todo hace que las vacaciones terminen convirtiéndose en un «contrarreloj», una situación que aún se puede agravar si se está pendiente de los pasos y los kilómetros recorridos, que pueden incitar a caminar más. A juicio de Díaz, hay una tipología de turistas que aún se mantienen al margen de la tecnología y que, por tanto, sienten «cero estrés», aunque también hay otros que están más pendientes de las redes sociales y publicar todo, «esencialmente los Millennial, que son los más abiertos a la seguridad». Sumell cree que este tipo de turistas que quieren compartir todas sus actividades y todo lo que han visto sienten una necesidad de demostrar que han tenido el mejor verano, mientras que, para ella, con tan poco espacio para descansar, «esto no son vacaciones «.

 

Para mas información: https://www.ara.cat/estils/turisme-necessitar-vacances_0_2295970454.html